Este es un fragmento del artículo que tiene en el ojo del huracán jurídico a Alfredo Molano, desde aquí un pequeño gesto de solidaridad.
“El nuevo Canciller estuvo untado en el negociado de Chambacú. Y salió bien librado. Explicable, siendo fiscal Luis Camilo Osorio, al que tarde o temprano veremos en los estrados. Pero el problema no es legal. Es social. Chambacú era un pueblo de negros tan auténtico como puede ser San Basilio. Vestigios ambos de lo que fue la cultura africana en América. Pero a los casatenientes cartageneros no les gustaba el barrio hecho entre manglares con cartones y tejas de cinc. Le daba mal aspecto al Corralito. Y decidieron sacar a la gente a la fuerza y botarla a vivir donde pudiera. Chambacú se volvió uno de los más costosos predios. El negocio fue redondo. Hasta construyeron un edificio inteligente. Los desalojados tuvieron que treparse a La Popa y las Loma de Peyé, terrenos hermosísimos con vista al mar. Hay un nuevo plan para sacarlos de ahí también: la Avenida Perimetral. Limpias esas lomas, vendrá triunfal don Donald Trump, rey inmobiliario de Nueva York y dueño del Concurso Miss Universo, a inaugurar —quizás asociado con los Noguera, los Guerra de la Espriella y, por supuesto, con Jean Claude Bessudo, “El Aprendiz” —un gran vividero residencial para pensionados gringos—. De ahí las medidas adoptadas para la ciudad por el Vicepresidente y el Ministro de Defensa”. Alfredo Molano .Febrero 2007. El Espectador
